Pastor de jóvenes José G. Zamora. 10 de enero 2010.
El Salmo 101 versículo 2 en la versión al día, declara:
“Quiero triunfar en el camino de perfección:¿Cuándo me visitarás? Quiero conducirme en mi propia casa con integridad de corazón”…
Esto me habla mucho y despierta mi espíritu respecto del Salmista David, quien siendo rey deseaba “triunfar”, pareciese que todo rey ya es un triunfador por el hecho mismo de ser una autoridad máxima. Pero David nos muestra que aun siendo el gobernante deseaba ser un triunfador, ojo, no exitoso, ni famoso, mucho menos un personaje. Sino un TRIUNFADOR.
La pregunta hoy para ti es: ¿Estas siendo un triunfador (a) en tu vida?,porque podemos
Sentirnos exitosos, amados, pero triunfador hoy entiendo solo cuando andas en el camino de la perfección.
Tengo un misterio que enseñarles hoy, que nos ampliara esto que vengo hablando, lo encontramos en el texto bíblico en Génesis 26 y versículo 12 dice;
“Isaac sembró en aquella región, y ese año cosechó al ciento por uno, porque el Señor lo había bendecido”.
Démonos cuenta por favor amados de Dios que Isaac esta sembrando en el pueblo de los filisteos “enemigos del pueblo de Dios”, si, esta sembrando a Abimelec, pero aquí esta lo poderoso de la revelación que hoy comparto contigo para GLORIA DE DIOS; El Señor me decía anoche que lo importante no es la tierra, sino la Semilla. Muchos preparan la tierra, desean que sea buena, que no tenga espinos, ni piedras, y eso es precioso, pero otros tantos que hemos decidió creerle a Dios no a nuestros campos, sembramos sin ver el campo, esto pareciese no tener sentido, pero el Señor me lo mostraba con Pedro, con Moisés, aun con el mismo Isaías “uno de los profetas mas atinados de toda la escritura”, que en algún momento su propia tierra era mala, defectuosa, en cuanto a la imagen de Dios, y aun siendo como fuera su tierra, no fue impedimento para que la Semilla diera su fruto y los hiciera bendecidos.
Mi padre biológico y padre espiritual también, el Apóstol Gustavo Zamora, me ha enseñado y discipulado una sana doctrina ya que nos ha transmitido el no decirle a las personas “Que Dios le bendiga”, sino “bendecidos”. Esto no es un juego de palabras, ni una “doctrinita barata”, es un gran MISTERIO que solo unos cuantos la logran asimilar, comprobar, y ejecutar. Dice claramente en el texto anteriormente citado; “porque el Señor lo había bendecido”.
Siempre que un triunfador habla; lo hace en tiempo presente.
Siempre que un soñador habla; lo hace en tiempo futuro.
Tu decides hoy, ¿o ser un triunfador o seguir siendo un soñador?...
¡Bendecidos con toda clase de bendiciones en Cristo Jesús, quien ya nos bendijo en los cielos!... AMEN.
Pastor de jóvenes José G. Zamora Iglesia Comunidades de Formación Bíblica de Guatemala.